En Grecia Antigua se distinguieron seis disciplinas dentro del arte:
la poesía, la pintura, la música, la escultura, la danza y la
arquitectura.Poesía: del griego crear, forma
parte del género literario. En las poesías, las cualidades estéticas
del lenguaje cobran mayor protagonismo que el contenido. Abundan las
imágenes literarias y los elementos simbólicos, que se expresan por
medio de la métrica. Esta está compuesta por el ritmo,
las estrofas y versos. La presencia de imágenes literarias como la
metáfora, ironía, comparaciones, y otras figuras retóricas exigen una
lectura activa para lograr comprenderla.
Las formas más conocidas
de poesía son el haiku (de origen japonés), el jintishi (chino), los
sonetos (occidente), rondeaus y sestinas (franceses) y las odas (Grecia
Antigua).
Pintura: recurre
a la utilización de distintas sustancias y pigmentos para realizar
representaciones gráficas con el fin de crear un arte visual. Para esto,
se vale de la combinación de colores y líneas. En esta disciplina, que
es sumamente antigua (previa a la escritura), existen distintos géneros,
algunos de ellos son: retratos, naturaleza muerta, desnudo, paisajes,
costumbristas, figurativos y autorretrato, entre otros. Algunas de las
técnicas que existen son el óleo, tapiz, fresco, aguada, acuarela,
vitral y temple.
Música: del griego mousiké, que significa “arte de las musas”,
alude al arte de estructurar una combinación coherente de silencios y
sonidos, con criterios lógicos y sensibles. En la música, los dos
elementos más importantes son el ritmo y el sonido, que aparecen
conjuntamente y ordenados por distintas estructuras sonoras y rítmicas.
Dependiendo de los instrumentos que se utilicen, se puede hablar de dos
formas para dividir a los géneros musicales: instrumentales y vocales.
En este último, hay un predominio de la voz, y puede haber o no
presencia instrumental. Los géneros instrumentales, en cambio, son
creados sólo para instrumentos. Algunos de los géneros que existen son:
la ópera, el rock, el pop, la música clásica, blues, jazz, tango, entre
tantos.
Escultura: en
esta disciplina el escultor moldea figuras voluminosas en madera,
barro, piedra o cualquier otro material para expresar así belleza.
Dentro de la escultura se habla de dos ramas: la ornamental y la
estatuaria. Esta última representa a la figura humana y las concepciones
suprasensibles del hombre. La ornamental, en cambio, representa al
resto de los seres vivos: plantas y animales.
Danza: en
esta disciplina se realizan movimientos corporales rítmicos por medio
de los cuales se logra expresar emociones y sentimientos. Puede estar
acompañada por música, aunque no es inherente. En la danza, los
movimientos corporales se combinan con las nociones rítmicas y el uso
del espacio. Además, la mímica y el canto también pueden formar parte de
esta disciplina. La coreografía es el conjunto de movimientos
predeterminados que guiarán que pasos se seguirán en un determinado
baile.
Arquitectura: esta
disciplina consiste en la técnica de construir y proyectar estructuras y
edificios. Lo que busca es satisfacer necesidades humanas por medio de
la alteración del ambiente físico, pero también se realiza con fines
meramente estéticos. Algunos de los estilos más reconocidos son la
arquitectura gótica, renacentista y barroca.
La vida puede ser un enorme lienzo de ideas que trasciende en nuestra alma atreves de creencias que nos han heredado grandes autores de maravillosas pintura, esculturas, arquitecturas, etc. La fascinante creación que envuelve tus sentidos y sentimientos con expresiones surrealistas y de gran importancia. Este blog es para los amantes de la historia del arte.
domingo, 8 de mayo de 2016
EL ARTE MEXICANO
El arte mexicano consta de una variedad de artes visuales que se han desarrollado en el área geográfica ahora conocida como México. El desarrollo de estas artes ha seguido a la historia de México, con la era Mesoaméricana, el periodo colonial, el periodo después de la independencia de México y otros acontecimientos. El arte mesoamericano fue producido en la zona que abarca gran parte de lo que es ahora el centro y el sur de México, durante un periodo de 300 años antes de la conquista de México que abarcó desde 1500 AC hasta 1500 de nuestra era.
Mientras este tiempo, todos los factores que influyeron en el arte fueron los indígenas, con el arte fuertemente ligado a la religión y las clases dominantes, no hubo una verdadera distinción entre el arte, la arquitectura y la escritura. La conquista española dio lugar a 300 años de dominio, pero no modificó el sentido del arte ligado a la religión, la mayoría del arte fue asociado con la construcción y decoración de las iglesias, así como la justificación religiosa de continuar con el gobierno español. Casi todo el arte fue producido con la tradición europea, pero se mantuvieron los elementos indígenas, a partir de un equilibrio entre las tradiciones europeas y las indígenas.
Después de la independencia, el arte mantuvo fuertemente el estilo europeo, pero los temas indígenas comenzaron a aparecer más, ya que se necesitaba una distinción del México actual y su pasado colonial. Esta preferencia de elementos indígenas continuo hasta mitades del siglo XX, con el muralismo mexicano, liderado por artistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Fernando Leal.
La fuerza de este movimiento artístico fue tal que afectó a otras artes que estaban iniciando, como la fotografía y las artesanías, fuertemente promovidas como parte de la identidad mexicana. Desde la década de 1950, el arte mexicano rompió con el estilo muralista y ha sido más globalizado; un ejemplo es la integración de elementos asiáticos, con artistas mexicanos y directores de cine que tienen un efecto en el escenario mundial.
Artesanías y arte folklórico mexicano,
conocido como "artesanía" en México, es un compleja categoría de
artículos hechos a mano, o en pequeños talleres, con fines utilitarios,
decorativos u otros. Estos incluyen cerámica, tapices, ciertos tipos de
pinturas y textiles.
Al igual que las artes más formales, las artesanías tienen raíces
indígenas y europeas, y se considera una herencia étnica de México.
Este vínculo entre el arte y la identidad cultural fue fuertemente forjada por la élite política, intelectual y artística del paísen la primera mitad del siglo XX, después de la Revolución Mexicana. Artistas como Diego Rivera, Rufino Tamayo y Frida Kahlo utilizaron las artesanías como inspiración para una serie de pinturas, murales y otras obras.78 A dieferencia de las bellas artes, las artesanías son creadas por personas comunes y de herencia indígena, que aprenden de su oficio de manera formal e informal. La viculación entre las artesanías y la identidad mexicana continua en la televisión, el cine y la promoción del turismo.
La mayor parte de las artesanías producidas en México, se componen de cosas ordinarias hechas para el uso diario. Se considera artística, ya que, contiene detalles decorativos o están pintadas con colores brillantes, o ambas. El uso audaz de colores en la artesanía, y otras construcciones se remonta a la época prehispánica, estos son acompañados por otros colores en tonos audaces, introducidos por el contacto que hubo con los europeos y asiáticos. Los temas de los diesños varían desde lo puramente indígena, en su mayoría europeos acompañados de otros elementos. Los diseños geométricos conectados al pasado prehispánico de México son frecuentes y los artículos hechos por comunidades puramente indígenas del país. Los temas de la naturaleza son muy populares, posiblemente más que los patrones geométricos en diseños tanto prehispánicos como europeos, que se encuentran especialmente frecuentes en tapices y cerámicas.
Una de las mejores cerámicas en México es la Talavera de Puebla que se produce en Puebla. estas artesanías tienen una mezcla de influencias en sus elementos y su diseño tanto de españoles, árabes, chinos e indígenas. Las pinturas más populares conocidas son las llamada "ex-voto", "Retablo" o Pinturas Votivas, se trata de pequeñas pinturas conmemorativas u otro material gráfico creado por un creyente, en honor a la intervención de un santo u otra figura. El estilo ex-voto de la pintura fue apropiado durante mitades del siglo XX por Kahlo, que creía que era la expresión más genuina del arte latinoamericano.
El arte mexicano consta de una variedad de artes visuales que se han desarrollado en el área geográfica ahora conocida como México. El desarrollo de estas artes ha seguido a la historia de México, con la era Mesoaméricana, el periodo colonial, el periodo después de la independencia de México y otros acontecimientos. El arte mesoamericano fue producido en la zona que abarca gran parte de lo que es ahora el centro y el sur de México, durante un periodo de 300 años antes de la conquista de México que abarcó desde 1500 AC hasta 1500 de nuestra era.
Mientras este tiempo, todos los factores que influyeron en el arte fueron los indígenas, con el arte fuertemente ligado a la religión y las clases dominantes, no hubo una verdadera distinción entre el arte, la arquitectura y la escritura. La conquista española dio lugar a 300 años de dominio, pero no modificó el sentido del arte ligado a la religión, la mayoría del arte fue asociado con la construcción y decoración de las iglesias, así como la justificación religiosa de continuar con el gobierno español. Casi todo el arte fue producido con la tradición europea, pero se mantuvieron los elementos indígenas, a partir de un equilibrio entre las tradiciones europeas y las indígenas.
Después de la independencia, el arte mantuvo fuertemente el estilo europeo, pero los temas indígenas comenzaron a aparecer más, ya que se necesitaba una distinción del México actual y su pasado colonial. Esta preferencia de elementos indígenas continuo hasta mitades del siglo XX, con el muralismo mexicano, liderado por artistas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Fernando Leal.
La fuerza de este movimiento artístico fue tal que afectó a otras artes que estaban iniciando, como la fotografía y las artesanías, fuertemente promovidas como parte de la identidad mexicana. Desde la década de 1950, el arte mexicano rompió con el estilo muralista y ha sido más globalizado; un ejemplo es la integración de elementos asiáticos, con artistas mexicanos y directores de cine que tienen un efecto en el escenario mundial.
Arte popular mexicano y artesanías
Pintura votiva de principios de 1920 en honor a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos
Este vínculo entre el arte y la identidad cultural fue fuertemente forjada por la élite política, intelectual y artística del paísen la primera mitad del siglo XX, después de la Revolución Mexicana. Artistas como Diego Rivera, Rufino Tamayo y Frida Kahlo utilizaron las artesanías como inspiración para una serie de pinturas, murales y otras obras.78 A dieferencia de las bellas artes, las artesanías son creadas por personas comunes y de herencia indígena, que aprenden de su oficio de manera formal e informal. La viculación entre las artesanías y la identidad mexicana continua en la televisión, el cine y la promoción del turismo.
La mayor parte de las artesanías producidas en México, se componen de cosas ordinarias hechas para el uso diario. Se considera artística, ya que, contiene detalles decorativos o están pintadas con colores brillantes, o ambas. El uso audaz de colores en la artesanía, y otras construcciones se remonta a la época prehispánica, estos son acompañados por otros colores en tonos audaces, introducidos por el contacto que hubo con los europeos y asiáticos. Los temas de los diesños varían desde lo puramente indígena, en su mayoría europeos acompañados de otros elementos. Los diseños geométricos conectados al pasado prehispánico de México son frecuentes y los artículos hechos por comunidades puramente indígenas del país. Los temas de la naturaleza son muy populares, posiblemente más que los patrones geométricos en diseños tanto prehispánicos como europeos, que se encuentran especialmente frecuentes en tapices y cerámicas.
Una de las mejores cerámicas en México es la Talavera de Puebla que se produce en Puebla. estas artesanías tienen una mezcla de influencias en sus elementos y su diseño tanto de españoles, árabes, chinos e indígenas. Las pinturas más populares conocidas son las llamada "ex-voto", "Retablo" o Pinturas Votivas, se trata de pequeñas pinturas conmemorativas u otro material gráfico creado por un creyente, en honor a la intervención de un santo u otra figura. El estilo ex-voto de la pintura fue apropiado durante mitades del siglo XX por Kahlo, que creía que era la expresión más genuina del arte latinoamericano.
EL CONOCIMIENTO DEL ARTE
Benedetto Croce dice “el arte recoge intuiciones más vastas y complejas de las que se suele tener comúnmente”[6], la condición del arte de presentarse al espectador como una expresión particular de un sujeto/artista, promueve la creación de obras que suelen dejar abiertas una serie de interrogantes destinadas al espectador.
Posterior al primer encuentro con la obra en donde se aprehenden los aspectos materiales de esta, el ser humano buscar poner en palabras estas sensaciones e intuiciones, para ello le será imprescindible ir más allá de las formas, hacer consciente las emociones vividas anteriormente, se indagarán por lo tanto aquellos elementos que nos hayan llamado la atención o interesado en particular. Se empieza así un camino hacia lo que nos “transmite” la obra, la información que nos entrega va más allá de las formas y permite conocer aspectos de ella desde su creación hasta el momento del encuentro. Aún cuando la raíz de la búsqueda de este conocimiento en particular subyace en los elementos figurativos representados, se hará necesario darle forma a estas percepciones, y eso se logra a través del conocimiento de elementos que se encuentran ajenos a la materialidad de la obra.
La pregunta que conduce mi investigación es ¿Qué más transmite el arte, aparte de lo meramente visual? ¿Puede el conocimiento traer nuevas percepciones sobre ella? Me referí anteriormente a la cualidad humana de poner en palabras aquellas sensaciones que experimentamos, de ir más allá de la experiencia fenomenológica del arte, donde se hace necesario buscar y conocer diferentes aspectos de esta: como su historia, el artista que la produjo, la técnica, etc.
todas estas preguntas orientadas a ofrecer un panorama más amplio sobre la obra, y lo que enriquecerá posteriormente su significación para nosotros. No todos nos sentimos interesados por la misma información, así como no todos percibimos lo mismo sobre una obra; serán entonces las inquietudes personales las que promuevan la búsqueda de información y la profundidad que le demos a los contenidos encontrados. Sobre la interacción entre la sensación, la percepción y el saber, Marta Zátonyi dice que “permite un incesante crecimiento en relación con el arte: abrir mundos, profundizar la relación con el arte ya conocido, mirar hacia el arte del otro, reconocer e interpretarlo, intentar entender el universo simbólico de la creación artística, valorarlo y gozar de él.
Benedetto Croce dice “el arte recoge intuiciones más vastas y complejas de las que se suele tener comúnmente”[6], la condición del arte de presentarse al espectador como una expresión particular de un sujeto/artista, promueve la creación de obras que suelen dejar abiertas una serie de interrogantes destinadas al espectador.
Posterior al primer encuentro con la obra en donde se aprehenden los aspectos materiales de esta, el ser humano buscar poner en palabras estas sensaciones e intuiciones, para ello le será imprescindible ir más allá de las formas, hacer consciente las emociones vividas anteriormente, se indagarán por lo tanto aquellos elementos que nos hayan llamado la atención o interesado en particular. Se empieza así un camino hacia lo que nos “transmite” la obra, la información que nos entrega va más allá de las formas y permite conocer aspectos de ella desde su creación hasta el momento del encuentro. Aún cuando la raíz de la búsqueda de este conocimiento en particular subyace en los elementos figurativos representados, se hará necesario darle forma a estas percepciones, y eso se logra a través del conocimiento de elementos que se encuentran ajenos a la materialidad de la obra.
La pregunta que conduce mi investigación es ¿Qué más transmite el arte, aparte de lo meramente visual? ¿Puede el conocimiento traer nuevas percepciones sobre ella? Me referí anteriormente a la cualidad humana de poner en palabras aquellas sensaciones que experimentamos, de ir más allá de la experiencia fenomenológica del arte, donde se hace necesario buscar y conocer diferentes aspectos de esta: como su historia, el artista que la produjo, la técnica, etc.
todas estas preguntas orientadas a ofrecer un panorama más amplio sobre la obra, y lo que enriquecerá posteriormente su significación para nosotros. No todos nos sentimos interesados por la misma información, así como no todos percibimos lo mismo sobre una obra; serán entonces las inquietudes personales las que promuevan la búsqueda de información y la profundidad que le demos a los contenidos encontrados. Sobre la interacción entre la sensación, la percepción y el saber, Marta Zátonyi dice que “permite un incesante crecimiento en relación con el arte: abrir mundos, profundizar la relación con el arte ya conocido, mirar hacia el arte del otro, reconocer e interpretarlo, intentar entender el universo simbólico de la creación artística, valorarlo y gozar de él.
¿QUE TRASMOTE EL ARTE?
Al mirar a una obra de arte, nos enfrentamos no sólo a los valores compositivos de formas, colores o materialidad, sino que también a un proceso de reconocimiento estético que va más allá de lo observable. La obra se nos presenta por primera vez como una experiencia única que embarga a los sentidos, son estas sensaciones las que nos quedan marcadas. Después de la primera experiencia la obra nos da la oportunidad de conocerla y aprehenderla, desde otro punto de vista: el conocimiento, utilizando nuevos caminos para su comprensión, que va más allá de la experiencia sensorial. Al introducirnos en el mundo de la obra, nos adentramos a un nuevo mundo, a una nueva experiencia con la obra. Esta se presenta como si fuera una nueva obra, diferente a la que percibimos la primera vez.
La búsqueda por entender y comprender una obra de arte reacciona desde el primer momento en que nos encontramos frente a ella, es común intentar buscar elementos que nos sean familiares, formas, figuras, colores que nos remitan a recuerdos previos de objetos similares. Eco[1], menciona que las obras entregan estímulos estéticos, éstos incitan al espectador a captar el denotatum global, “los signos aparecen vinculados por una necesidad que se remite a costumbres arraigadas en la sensibilidad del receptor (…) le es, por lo tanto, imposible aislar las referencias”[2], esto produce que el primer encuentro sensorial con la obra deje incompleta tarea de comprender el todo de la obra de arte.
Debido a la calidad compleja de una obra de arte, que no nos permite comprender en un primer momento la vasta red de conexiones existentes entre las figuras y símbolos expresados en ella. La búsqueda por obtener más información sobre un objeto que nos ha marcado, estimulado, emocionado, nos conduce a investigar estas conexiones, a remitirnos a nuestras propias experiencias y a indagar todo lo que podamos sobre estos elementos. Muchas veces el medio que nos presenta la obra proporciona la información relevante para iniciar una nueva mirada a esta, contando ahora con nuevas herramientas que permiten realizar un análisis más profundo y elaborado, adonde se conectan las primeras emociones e impresiones estéticas junto con la información otorgada, creando así una complejización de los significados que nos entrega la obra. Esta nueva lectura estará más cercana a un plano más teórico que fenomenológico.
El fenómeno de la percepción estética, y cómo esta puede variar después de conocer aspectos de ella que sobrepasan lo visual y lo emotivo, será mi objeto de estudio. Para esto he decidido trabajar con un objeto artístico que me sea desconocido, o más bien alejado de mis conocimientos sobre arte: un objeto de Diseño. El escaso conocimiento de un campo artístico me permitirá tener una mayor apertura en una primera experiencia, los estímulos visuales que reciba me llevarán a experimentar un proceso de descubrimiento estético, sin que estos estímulos me remitan inmediatamente a la red de conocimientos preexistentes en mi memoria.
Al mirar a una obra de arte, nos enfrentamos no sólo a los valores compositivos de formas, colores o materialidad, sino que también a un proceso de reconocimiento estético que va más allá de lo observable. La obra se nos presenta por primera vez como una experiencia única que embarga a los sentidos, son estas sensaciones las que nos quedan marcadas. Después de la primera experiencia la obra nos da la oportunidad de conocerla y aprehenderla, desde otro punto de vista: el conocimiento, utilizando nuevos caminos para su comprensión, que va más allá de la experiencia sensorial. Al introducirnos en el mundo de la obra, nos adentramos a un nuevo mundo, a una nueva experiencia con la obra. Esta se presenta como si fuera una nueva obra, diferente a la que percibimos la primera vez.
La búsqueda por entender y comprender una obra de arte reacciona desde el primer momento en que nos encontramos frente a ella, es común intentar buscar elementos que nos sean familiares, formas, figuras, colores que nos remitan a recuerdos previos de objetos similares. Eco[1], menciona que las obras entregan estímulos estéticos, éstos incitan al espectador a captar el denotatum global, “los signos aparecen vinculados por una necesidad que se remite a costumbres arraigadas en la sensibilidad del receptor (…) le es, por lo tanto, imposible aislar las referencias”[2], esto produce que el primer encuentro sensorial con la obra deje incompleta tarea de comprender el todo de la obra de arte.
Debido a la calidad compleja de una obra de arte, que no nos permite comprender en un primer momento la vasta red de conexiones existentes entre las figuras y símbolos expresados en ella. La búsqueda por obtener más información sobre un objeto que nos ha marcado, estimulado, emocionado, nos conduce a investigar estas conexiones, a remitirnos a nuestras propias experiencias y a indagar todo lo que podamos sobre estos elementos. Muchas veces el medio que nos presenta la obra proporciona la información relevante para iniciar una nueva mirada a esta, contando ahora con nuevas herramientas que permiten realizar un análisis más profundo y elaborado, adonde se conectan las primeras emociones e impresiones estéticas junto con la información otorgada, creando así una complejización de los significados que nos entrega la obra. Esta nueva lectura estará más cercana a un plano más teórico que fenomenológico.
El fenómeno de la percepción estética, y cómo esta puede variar después de conocer aspectos de ella que sobrepasan lo visual y lo emotivo, será mi objeto de estudio. Para esto he decidido trabajar con un objeto artístico que me sea desconocido, o más bien alejado de mis conocimientos sobre arte: un objeto de Diseño. El escaso conocimiento de un campo artístico me permitirá tener una mayor apertura en una primera experiencia, los estímulos visuales que reciba me llevarán a experimentar un proceso de descubrimiento estético, sin que estos estímulos me remitan inmediatamente a la red de conocimientos preexistentes en mi memoria.
LA ESCULTURA CONTEMPORÁNEA EN EL CAMBIO DE SIGLO. A. RODIN.

El IMPRESIONISMO EN ESCULTURA: AUGUST RODIN (1840-1917)
Escultor francés que dotaba a su trabajo de gran fuerza psicológica, expresada a través del modelado y la textura. En el arte de Rodin se funden una técnica impresionista, que con la rugosidad de las superficies y la multiplicación de planos obtiene efectos de luz, la profundidad vital y la fuerza colosal que anima las figuras. Se le considera uno de los escultores más importantes del siglo XIX y principios del XX. Estudió arte en una escuela pública para artesanos y por su cuenta en el Louvre, ya que no fue admitido en la École des Beaux-Arts. Durante muchos años trabajó para otros escultores, incluido Ernest Carrier-Belleuse. Rodin colaboró, a principios de la década de 1870 en la realización de una escultura arquitectónica para la Bolsa de Bruselas. En 1875, viajó a Italia, donde se sintió atraído por el tratamiento del movimiento y la acción muscular en las obras de los escultores del renacimiento, Donatello y Miguel Ángel (el fuerte impacto de la terribilitá de Miguel Angel se aprecia en toda su obra). Para Rodin, la belleza en el arte consistía en una representación fidedigna del estado interior, y para lograr este fin a menudo distorsionaba sutilmente la anatomía.
Se trata de una de las obras en la que la influencia de Miguel ángel se refleja con mayor intensidad. La enérgica concentración del rostro y de los músculos tensos y las manos fornidas, recuerdan al gran maestro florentino.
LAS PUERTAS DEL INFIERNO (1880-1917) La puerta representaba principalmente escenas del Infierno, la primera parte de la Divina Comedia de Dante. Aunque Rodin no completó las Puertas , creó modelos y estudios de muchos de sus componentes escultóricos, siendo todos ellos aclamados como obras independientes.
Su escultura, en bronce y mármol, se divide en dos estilos. El estilo más característico revela una dureza deliberada en la forma y un laborioso modelado de la textura, el otro está marcado por una superficie pulida y la delicadeza de la forma.
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